sábado, 1 de mayo de 2010

LA POBREZA, UN CAMINO SIN DESTINO

El Presidente Uribe empaca maletas dejando una deuda social lamentable.
Combatió bastante a los narcotraficantes y poco a la pobreza.
Hay 20 millones de pobres, 7 millones de ellos en la indigencia.
El desempleo, gran ganador de las encuestas.
El presidente Álvaro Uribe tuvo en sus manos un diamante que no terminó de pulir: la política de seguridad democrática. Fue una idea oportuna y parcialmente exitosa en la recuperación de la tranquilidad del país que hoy paga un alto costo por ella.

Los colombianos, que enfrentan el desafío de elegir nuevo presidente, empiezan a tomar conciencia de que una política de defensa y seguridad no es suficiente para cambiar las precarias condiciones socioeconómicas de la mayoría de la población.

Faltando tres meses para que el presidente Uribe entregue su mandato, el país conoce cifras desalentadoras, casi apocalípticas, entregadas por la Misión de Empalme de Miseria y Pobreza, de la que hacen parte el Dane y Planeación Nacional: la pobreza llegó a la mitad de los colombianos y un 16 por ciento de los que se encuentran en esa situación, viven en la indigencia.


Eso significa que 20 millones de colombianos son pobres, es decir sin capacidad para satisfacer sus necesidades básicas como alimentación, vivienda, vestido, educación y medicina para sus hijos. De ellos, 7.3 millones viven en la miseria y la indigencia. Se considera indigente a quien tiene menos de dos dólares y medio al día para comer y sobrevivir, o sea menos de 5 mil pesos.
A las cifras habría que sumarle un dato que aparece en el más reciente informe de la Cepal. El documento asegura que la mayoría de los países del continente redujeron la inequidad, con excepción de Colombia, Guatemala y República Dominicana.

Este saldo en rojo que deja la seguridad democrática en asuntos sociales desdibuja sus logros militares porque deja ver el carácter unívoco de sus objetivos: la guerra contra la guerrilla y la persecución a los narcotraficantes.

En el área de la seguridad, la gestión del gobierno arrojan resultados importantes en la reducción del secuestro extorsivo, que según sus propias cifras, cayó en un 90 por ciento entre el 2002 y el 2009.

También se disminuyeron los ataques de la guerrilla, se redujeron las masacres y se recuperaron territorios y carreteras, lo que se tradujo en una equívoca sensación de seguridad pues la violencia en Colombia mantiene elevada la tasas de homicidios.

Medicina Legal reportó en 2009 el asesinato de 16 mil 363 personas y más de mil muertes violentas indeterminadas.

La personería de Medellín revela, en un informe reciente, que en el primer trimestre de este año el número de menores asesinados en la ciudad creció en un 138 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el número de homicidios totales casi se duplica pasando de 325 a 503.
La entidad concluye que las acciones llevadas a cabo por la Presidencia y la alcaldía de Medellín no han obtenido los resultados esperados.

En materia económica la gestión del Presidente arroja resultados contradictorios. Mientras él se ufana de crecimientos cercanos al 8 por ciento, analistas y críticos aseguran que estos resultados no se deben a las políticas del gobierno, sino a coyunturas de la economía mundial, que a veces es de prosperidad y a veces de decadencia.

Logro suyo o no, lo cierto es que hubo crecimiento pero sin equidad. Colombia se ubica entre los países mas inequitativos del planeta. Muchos sostienen que mientras esas condiciones no cambien la violencia interna, que se libra desde hace 200 años, continuará.

Para cambiar a Colombia se requiere inversión: inversión social, inversión en justicia, inversión en colegios y escuelas técnicas, inversión en salud física y mental e inversión en acueductos. El 60 por ciento de las poblaciones colombianas aun no tienen agua apta para su consumo.

También es necesaria la inversión en aeropuertos, terminales terrestres y marítimos, ríos y vías de comunicación para hacernos competitivos de cara a los convenios que nos integran en mercados de libre comercio con el resto del mundo.

La ciencia y la tecnología también demandan inversión para lograr el verdadero desarrollo industrial, agrícola y tecnológico que requiere el país.

Y para el desarrollo empresarial es necesario ofrecer mayores posibilidades de acceso al crédito para financiar negocios seguros y licitos, de tal forma que las microempresas no quiebren en los primeros años por falta de liquidez. El exceso de requisitos para el crédito y los altos intereses son pesadillas para el crecimiento.

Empleo: prioridad nacional

La mas reciente encuesta de la firma Gallup de Colombia reveló que los colombianos, en un 39.4 por ciento, piden empleo a su nuevo presidente, seguido de salud con 11.9 por ciento y de educación con un 8.3 por ciento.

El combate contra la guerrilla se ubica en el cuarto puesto con un 6.8 por ciento.
Eso significa que el derrotero está marcado. Lo social pasó a ser más importante que la guerra contra las FARC. faltaría entonces la voluntad política y sincera del nuevo mandatario para liderar programas agresivos e innovadores, que rompan lo meramente formal. Políticas sociales que busquen reducciones del doble o del triple de los índices de pobreza y miseria del país.

Políticas que generen cambios económicos, culturales y cívicos para que en Colombia se pueda vivir bien sin recurrir al narcotráfico, al paramilitarismo, al sicariato, a la corrupción, al dinero fácil.

Políticas que acaben para siempre las actuales cooperativas de trabajadores, una forma moderna de esclavitud que esquilma los salarios de sus afiliados convirtiéndolos en negocio y fuente de enriquecimiento para otros.

El presidente que se elige este 30 de mayo podría iniciar este proceso de evolución que permitiría que, en los próximos diez, quince o veinte años, se vean plasmados los anhelos de los colombianos en un cambio real y efectivo.

De lograrlo, este presidente se convertiría en el verdadero héroe del Bicentenario de la Independencia, pues liberaría a los colombianos de la cadena de 200 años de violencia y pobreza. Cadenas que no han dejado ver el diamante que el país esconde en sus entrañas y en sus gentes.

Créditos fotos: El espectador.com, el Tiempo.com, Cambio.com, Radio Santafe.com, Vision Mundial. El Colombiano.com

lunes, 8 de marzo de 2010

Los Mayas: ¿calendario de lo inevitable?

Desde el Tsunami asiático, en 2004, la Tierra vive cataclismos con gran frecuencia.

¿Se aproxima el fin de la era actual con más terremotos y caos como lo profetizaron Los Mayas?

Cierto o no la verdad es que estamos parados sobre un mundo en pleno movimiento
.


Los 57 muertos que deja el terremoto de Turquía, los 212 que dejó el de Haití y las 700 víctimas del de Chile prueban que la naturaleza es ciega en los propósitos humanos pero sabia en su eterna búsqueda de equilibrio con relación al Universo donde todo es movimiento y explosión.
Los movimientos del cosmos en expansión generan desequilibrio en cada uno de los astros y mundos siderales que le integran. El Planeta Tierra responde a las agitaciones del Universo reajustando sus placas tectónicas y liberando energía acumulada en la estructura rocosa en un proceso infinito de movimiento que comenzó hace cientos de miles de años y que ha permitido la vida en millones de formas y manifestaciones.
La Tierra, como lo dijo Copérnico en el siglo 16, no es el centro del Universo sino un planeta más. El puesto que la humanidad ocupa en el Universo no le garantiza un trato especial ni privilegiado pues lo que prima es la búsqueda incesante del asiento de sus fuerzas.

El hombre es un recién llegado a la fiesta de la creación del Universo. Su aparición se registra desde hace unos 2 millones de años con manifestaciones del hombre moderno de apenas hace 100 mil años y del Cromagnon (que todavía se ve como un ser primitivo) hace tan solo 40 mil años. Aparición demasiado reciente si se tiene en cuenta que la edad del Planeta esta calculada en mas 4.500 millones de años.
Durante periodos importantes la vida en el Planeta prácticamente desapareció en porcentajes determinantes de hasta un 90% como en las edades del hielo que se han presentado varias veces a través de la historia geológica.
La relación Tierra-Universo no se puede entender sin las fuerzas que desatan la energía. La energía es el principio creador del Universo así quedó establecido desde las primeras millonésimas de segundo que dieron origen al Universo naciente.
Según los astrofísicos todo comenzó con un punto de infinita densidad que explotó y dio origen a toda la energía, la materia, el espacio y el tiempo tal como lo entiende el hombre moderno.
Después de cientos de millones de años las nubes que se formaron de esa gran explosión empezaron a reunirse atraídas por la fuerza de la gravedad y surgieron los primeros soles del universo. La reunión de billones de soles conforman una Galaxia de las cuales La Vía Láctea (dentro de la cual está nuestro sol) no es sino una entre 100 mil millones de galaxias o más que integran el Universo.
Las historias de los pueblos antiguos siempre han reconocido los movimientos del Universo y de la Tierra como cíclicos no lineales que responden a eras o etapas. Los Mayas hablan de una era que esta muy próxima a terminar, el 22 de diciembre del 2012 cuando el mundo, tal como lo conocemos ya no será.
Ciertas o no sus predicciones, la verdad es que es en el pasado el Planeta Tierra no tenía el aspecto actual ni las características físicas de hoy. 700 millones de años atrás todos los continentes estaban unidos en una masa sólida, en un solo cuerpo, que se conoce como Pangea: (Toda la Tierra).

Cientos de billones de movimientos en las placas tectónicas desprendieron los continentes que a su vez se han ido desplazando a través del tiempo y que con movimientos volverán a unirse para formar, de nuevo, el supercontinente.
Hace 15 mil años el Planeta estaba viviendo un proceso de enfriamiento y hace 40 mil años los Neardentales, en Europa, contemporáneos del Cromagnon, vagaban por sus celdas y montañas llenas de nieve.
Venimos de una etapa de glaciación y regresaremos a otra etapa de glaciación y al producirse el fenómeno de calentamiento global las zonas que antes estaban cubiertas de hielo emergerán de nuevo a la superficie en un proceso inacabable de movimiento para reencontrar el equilibrio de las fuerzas.

Cuando la naturaleza se desata en esa destrucción lleva su propia semilla; los cambios resultan a veces benéficos y muchísimas veces no tanto para los seres vivos que aloja el Planeta
En ese ciclo de sucesión de las cosas al hombre le resulta imposible frenar el proceso y enfrentar la fuerza implacable de la Naturaleza porque su capacidad de destrucción y muerte es superior a las propias armas.

A finales del siglo 19, en 1883, sucedió una de las explosiones de la naturaleza mas potentes que ha tenido la Tierra en la era actual: la erupción del volcán Krakatoa, en Indonesia, con un poder de destrucción de más de 100 megatones, (el equivalente a 100 millones de toneladas de dinamita (TNT)) una energía con capacidad destructiva mil veces superior que la Bomba de Hiroshima la cual tuvo una potencia de 20 kilotones (20 mil toneladas de TNT).
La explosión catastrófica del Krakatoa destruyó la isla y arrasó a un centenar de aldeas; la onda explosiva fue tan potente que se escuchó en Madagascar, a más de 2.200 millas de distancia, cerca de 3.500 kilómetros.
Miles de años antes de la erupción del Krakatoa, encontramos registrada por la historia, en el 1.650 a. de C. una hecatombe en la isla griega de Santorine.
Las erupciones de un potente volcán arrasó a Satorine y a otras islas vecinas entre ellas Creta, isla supremamente importante dentro de la cultura griega porque allí se crea la historia de Minos, el Laberinto y el Minotauro y el mito de Icaro, símbolos de la civilización minoica, origen de la cultura griega antigua.

Otra hecatombe famosa se sucede en el año 79 d. C en Pompeya y Herculano, prósperas ciudades del imperio Romano que fueron arrasadas, simultáneamente, por la violenta erupción del volcán Vesubio que sepultó las ciudades y mató a sus habitantes.
El siglo 21 d. C. lo recibimos con otro fenómeno natural que produjo una gran catástrofe humana. El 26 de diciembre de 2004 un voraz Tsunami arrasó las costas de Indonesia y mató a más de 200 mil personas con olas de hasta 30 metros de altura y velocidades de hasta 700 kilómetros-hora.
El Tsunami asíatico se desató como consecuencia de un terremoto a 4 mil metros de profundidad en el océano Índico que marcó 9 grados en la escala de Richter. La onda expansiva de las olas afectó a países vecinos como Indonesia, Tailandia, Sri Lanka, India, Bangladesh, Burma, Malasia, Islas Maldivas, Somalia, Kenia, Tanzania y las Islas Seychelles.

Seis años después, en este 2010, el 12 de enero, la ciudad de Puerto Príncipe, capital de Haití, fue sacudida por otro catastrófico fenómeno natural un terremoto de 7 grados dejó en escombros la ciudad y mató a más de 220 mil personas. Su reconstrucción material cuesta 20 mil millones de dólares.

No superábamos las imágenes de desolación y miseria del terremoto en Haití cuando otro evento estremeció el continente americano. Al amanecer del sábado 27 de febrero la tierra chilena se sacudió con un terremoto de 8.8 grados en la escala Richter, creando dolor e incertidumbre en el pueblo y en especial en la ciudad de Concepción, la mas afectada y atemorizada por el incesante número de réplicas.
Cifras provisionales hablan de más de 700 muertos y pérdidas materiales que superan los 45 mil millones de dólares. Reconstruir es el reto que enfrenta el nuevo presidente Sebastián Piñera quien se posesiona el 11 de marzo.

Los ciclos de la naturaleza no se detienen como tampoco su mutación y evolución aunque eso implique la perdida de todo tipo de vida. Estos eventos naturales fatales para el hombre se presentaron en los tiempos pretéritos y se repetirán en el tiempo futuro.

Sin embargo, los últimos seis años han sido fatales para la humanidad por el número frecuente de potentes eventos naturales: el Tsunami asiático, el Huracán Katrina que arrasó a New Orleans y mató 1.836 personas, las temporadas de huracanas en el Atlántico, los terremotos de Haití, Chile y China y recientemente el terremoto de Turquía, con más de 40 réplicas que dejan mas de 50 muertos.

¿Por qué la Tierra está tan agitada por estos tiempos? ¿Acaso estamos viviendo un período de cambio específico como predijo la civilización Maya hace 5 mil años? ¿O estos cataclismos simplemente son parte de la cotidianidad del Universo?

El pueblo Maya tenía un calendario complejo y exacto de los movimientos de la Tierra y el Sol en él que pronosticaron un futuro apocalíptico para la humanidad con terremotos destructivos y desbordamientos de las aguas al final de la actual Era que comenzó el 12 de agosto de 3114 a. C y terminará el 22 de diciembre de 2012 d.c. En ese momento la Tierra como la conocemos hasta ahora será destruida por cataclismos.

De ser ciertas las predicciones del misterioso pueblo Maya estaríamos viviendo en los años finales del presente ciclo o la Quinta Era del Sol que terminará para dar comienzo a otra fase de la Naturaleza.

Los Mayas eran astrónomos expertos, median con rigor los movimientos del Sol y la Tierra, de los planetas, Venus, Marte, Júpiter y del grupo estelar de Las Pléyades lo que les permitió predecir eclipses con precisión y formar la base de un sistema calendárico complejo que se alargaba por miles de años.
Creían que antes de la creación del hombre moderno habían existido cuatro razas en sus respectivas cuatro eras que desaparecieron por cataclismos asociados por cambios en el campo magnético del Sol.
¿Sabían más los Mayas del Universo que lo que sabemos nosotros? ¿ofrece su calendario datos determinantes para la superviviencia de la vida en el Planeta? No lo sabremos con exactitud pues su civilización desapareció misteriosamente de la península de Yucatán entre el 600 y el 800 d.C.

Habrá que esperar hasta que llegue el día señalado por ellos para saber cual será nuestra suerte. Posiblemente el mundo no se acabará el 22 de diciembre de 2012 con otro Big Bang sino que el Planeta sufrirá, tal como hoy lo padece, inundaciones, erupciones volcánicas y caos en respuesta a períodos cíclicos que duran cientos de miles de años.

El hombre, que vive máximo cien años, no permanece el tiempo suficiente para ver la totalidad del proceso cosmológico. El hombre es apenas un testigo casual que vive a merced de las fuerzas de la Naturaleza. Su deber es trabajar para mitigar el impacto de la tragedia que al final es inevitable.

Fuentes; Las Profesías Mayas, Adrian G. Gilbert y Maurice M.. Cotterrell
Los primeros tres minutos del Universo. Steven Weinberg

martes, 16 de febrero de 2010

¿Un Moisés, un actor, una reina o un pillo?: usted elige


Chichiolinas trasnochadas, actores, ex reinas reciben el aval del liberalismo, el uribismo y Cambio Radical para aspirar al Congreso.
Candidatos inexpertos y campañas pobres para una nación en problemas.
Colombia, país que no resuelve sus problemas de violencia, desempleo y corrupción vive una campaña política sin política, de pura imagen, pobre en planteamientos y trivializada por la farándula que es usada como propaganda política por la casi totalidad de los partidos políticos.

Las campañas para renovar el Congreso y elegir Presidente de la República 2010-2014 entran a la recta final sin fuerza en las ideas, sin propuestas sustanciales, viables y diferenciadoras que le permitan al país superar la crisis permanente que vive desde hace cien años. Por el contrario, los partidos reinciden en estrategias desgastadas y poco útiles para el país como dar el aval a candidatos que carecen de currículum.
Dar el aval a actores, presentadoras que se desnudan en las portadas de las revisas, ex reinas de belleza y otras personas del mundo del espectáculo, como lo hacen el Partido Liberal, del candidato Rafael Pardo, a la actriz Aura Cristina Geithner, o, el Partido Cambio Radical, de Germán Vargas Lleras al actor Gregorio Pernía o el Partido la U a la ex reina Vanessa Mendoza, es desconocer y subestimar la importancia del congresista en la sociedad.

En los pueblos más antiguos los que hacían las leyes eran los eruditos, los letrados y los ancianos porque se consideraban los más sabios, eran ellos quienes imponían la ley y por su sabiduría contaban con el aprecio y la consideración de los pueblos.
En el pueblo judío, por ejemplo, la interpretación de la ley era dada a los sacerdotes que se ubicaban alrededor del templo de Jerusalen; de ahí salió la interpretación ortodoxa del texto de Moisés, La Torá (La ley) como ellos la llaman.

El profeta bíblico Moisés fue un gran legislador. Al pueblo de Israel le dio no sólo los diez mandamientos sino todas las demás leyes y reglamentaciones de lo que constituye el Pentateuco que son los cinco primeros libros de la Biblia que incluyen desde el Génesis hasta el Exódo.
Moisés le entregó al pueblo judío estas leyes imperativas en el año 1.250 antes de Cristo y aún hoy siguen rigiendo la vida judía por ello se le conoce como El Legislador.

Legislar no es una tarea que pueda hacer cualquiera. Para crear leyes útiles y justas se necesita de conocimiento, equilibrio y cualidades éticas, morales, académicas e intelectuales.

No es convirtiendo en congresistas a chichiolinas trasnochadas, o a los actores y reinas o a pillos y bandidos como el país superará sus problemas: el campo colombiano aparece concentrado en pocas manos: 3 mil propietarios poseen 48 millones de hectáreas mientras que 9 millones de colombianos, que viven en los campos, solo disponen de 8 millones de hectáreas.

En las ciudades el desempleo supera el 12 por ciento y otros 8 millones de personas sobreviven en el subempleo y el rebusque. Tres millones de campesinos están desplazados de sus tierras por la guerra, que no da tregua, mientras las fuerzas para-armadas se fortalecen y resurgen en las ciudades y en los campos.
Por su parte el narcotráfico no cede en su accionar y la corrupción estatal es creciente.

Como vemos hay demasiadas urgencias para hacer de la política un espectáculo, sin embargo, los partidos lucen desconectados de la realidad nacional y demasiado apegados a sus propios intereses.
Las elecciones del 14 de marzo le da a los votantes el poder de participar en los destinos del país, a través del voto responsable y libre.
No a candidatos investigados o cuestionados y no a candidatos inexpertos y manipulables que responden a intereses clientelistas y politiqueros. Sí a candidatos de buena reputación, estudiosos y comprometidos con el futuro de la Colombia de hoy.
El país puede ver luz al final del túnel pero para ello requiere de poderes, como el Legislativo, verdaderamente justos e independientes.
Créditos fotos: Cambio, Radio Santafé

jueves, 4 de febrero de 2010

El retoño del patriarca

Todo el mundo habla del presidente de Venezuela Hugo Chávez por sus excentricidades.

Recordando algunos fragmentos de la novela El Otoño del Patriarca, de Gabriel García Márquez, encontramos el arquetipo del dictador.


Bendición Alvarado vio a su hijo en uniforme de etiqueta con las medallas de oro y los guantes de raso que siguió usando por el resto de su vida y no pudo reprimir el impulso de su orgullo materno y exclamó en voz alta ante el cuerpo diplomático en pleno que si yo hubiera sabido que mi hijo iba ser presidente de la República lo hubiera mandado a la escuela, señor.
Y yo solo me basto y me sobro para seguir mandando hasta que vuelva a pasar el cometa, y no una vez sino diez, porque lo que soy yo no me pienso morir más, qué carajo, que se mueran los otros, decía, hablando sin pausas para pensar, como si recitara de memoria, porque sabía desde la guerra que pensando en voz alta se le espantaba el miedo de las cargas de dinamita que sacudían la casa, haciendo planes para mañana por la mañana y para el siglo entrante al atardecer.


Y entonces empezaron las campanas de duelo en la catedral y después las de todas las iglesias y después las de toda la nación que doblaron sin pausas durante cien días y quienes despertaron por las campanas comprendieron sin ilusiones que él era otra vez el dueño de todo su poder y que el enigma de su corazón oprimido por la rabia de la muerte se levantaba con más fuerza que nunca contra las veleidades de la razón y la dignidad y la indulgencia, porque su madre de mi vida Bendición Alvarado había muerto en aquella madrugada del lunes veintitrés de febrero.

Antes del fin de aquel año se instauró el proceso de canonización.

En Roma la causa de santificación de su madre Bendición Alvarado fue suspendida por insuficiencia de pruebas, y el edicto de Roma se divulgó desde los púlpitos con licencia oficial junto con la determinación del gobierno de reprimir cualquier protesta o tentativa de desorden pero la fuerza pública no intervino cuando las hordas de peregrinos indignados hicieron hogueras en la Plaza de Armas con los portones de la basílica primada.

Mediante un decreto que concibió por inspiración propia y dictó de su cuenta y riesgo sin prevenir a las fuerzas armadas ni consultar a sus ministros, y en cuyo artículo primero proclamo la santidad civil de Bendición Alvarado por decisión suprema del pueblo libre y soberano la nombró patrona de la nación, curadora de los enfermos y maestra de los pájaros y se declaro día de fiesta nacional el de la fecha de su nacimiento, y en el artículo segundo, y a partir de la promulgación del presente decreto se declaró el estado de guerra entre esta nación y las potencias de la Santa Sede con todas las consecuencias que para estos casos establecen el derecho de gentes y los tratados internacionales en vigencia, y en el artículo tercero se ordenó la expulsión inmediata, pública y solemne del señor arzobispo primado, obispos, los prefectos apostólicos, los curas y las monjas y cuantas gentes nativas o forasteras tuvieran algo que ver con los asuntos de Dios en cualquier condición y bajo cualquier título dentro de los límites del país y hasta cincuenta leguas marinas dentro de las aguas territoriales y ordenó en el artículo cuarto y último la expropiación de los bienes de la iglesia, sus templos, sus conventos, sus colegios, sus tierras de labor con su dotación de herramientas y animales, los ingenios de azúcar, las fábricas y talleres así como todo cuanto le pertenecía en realidad aunque estuviera registrado a nombre de terceros, los cuales bienes pasaban a formar parte del patrimonio póstumo de santa Bendición Alvarado de los pájaros para esplendor del culto y grandeza de su memoria.

Se anticipó al futuro, con la ocurrencia mágica de que la vaina de este país es que a la gente le sobra demasiado tiempo para pensar, y buscando la manera de mantenerla ocupada restauró los juegos florales de marzo y los concursos anuales de reina de belleza, construyó el estadio de pelota más grande del Caribe e impartió a nuestro equipo la consigna de victoria o muerte, y ordenó establecer en cada provincia una escuela gratuita para enseñar a barrer cuyas alumnas fanatizadas por el estimulo presidencial siguieron barriendo las calles después de haber barrido las casas y luego las carreteras y los caminos vecinales, de manera que los montones de basura eran llevados y traídos de una provincia a la otra sin saber qué hacer con ellos en procesiones oficiales con banderas de la patria y grandes letreros de Dios guarde al purísimo que vela por la limpieza de la nación, mientras él arrastraba sus lentas patas de bestia meditativa en busca de nuevas formulas para entretener a la población civil.

Era difícil de admitir que aquel anciano irreparable fuera el único saldo de un hombre cuyo poder había sido tan grande que alguna vez preguntó qué horas son y le habían contestado las que usted ordene mi general.

Fuente: El Otoño del Patriarca. Gabriel García Márquez. Escrito entre 1968 y 1975.
Fotos: El Espectador, Revista Cambio.

lunes, 26 de octubre de 2009

Gabo, mondongo y helado

En su correría por el mundo, Gerald Martin, biógrafo de García Márquez, hizo una breve parada para responder preguntas de Sincensura.

El escritor británico lanzó en Colombia su libro.


Sincensura: ¿En qué momento un profesor inglés de literatura se fijó en García Márquez?
Gerald Martín: En 1968, en la Ciudad de Mexico, durante el movimiento estudiantil, un año después de que "Cien años de soledad" fue publicado y García Márquez viajó a Barcelona.
El libro me deslumbró desde la primera pagina.

Sincensura¿Cuál es la principal virtud que le vio a Gabo?
G M: Una tenacidad increible para seguir luchando y expresar su genio

Sincensura ¿Cuál es su principal defecto?
GM: Su horror a los entierros.

Sincensura : Cuál es su manía?
GM : La perfección.

Sincensura: Qué de bueno le sacó Gabo a su padre?
GM :Lo fantasioso y el optimismo.

Sincensura ¿Qué de malo le sacó Gabo a su padre?

GM: La ira

Sincensura -Y de su mamá. Empecemos por lo bueno.
GM: El sentido de humor.


Sincensura - Y malo, ¿qué le sacó?
GM: La superstición (aunque, para decir la verdad, le ha servido muy bien).

Sincensura - ¿Qué tanto pesó Tachia, el amor de París, en la vida de Gabo?
GM; Aparece, fragmentada y disfrazada, en cuatro libros,

Sincensura ¿Tachia estuvo a punto de desplazar a Mercedes?
GM: No creo.

Sincensura ¿Gabo pensó alguna vez en abandonar la literatura?

GM. Si; pero únicamente porque tenía que sostener a su familia.

Sincensura ¿Cambió el premio nobel a Gabriel García Márquez?
GM: Si: optó por la diplomacia en vez de la militancia politica.

Sincensura ¿Cuál es la novela de Gabo que el autor quemaría?
GM :No se.

Sincensura ¿Y cuál es la novela que más le gusta?
GM: Ha tenido tantos favoritos,pero posiblemente "El otoño del patriarca".

Sincensura ¿Qué comida hace correr a Gabo?
GM: El mondongo.

Sincensura ¿Qué postre?
GM: Los helados.

Sincensura -¿Extraña Gabo a Colombia?
GM : Si, todos los dias.

Sincensura -¿Es madrugador?
GM: Siempre.

Sincensura ¿Es Gabo gruñón?
GM: Si, cuando no le dan helado de postre.

Sincensura -¿En qué ocupa hoy sus días García Márquez?
GM: En escribir, dice.

Sincensura ¿Cómo está la salud de Gabo?

GM: Muy buena, creo; como muchos viejos (yo, por ejemplo) tiene problemas con la memoria pero mantiene su buen sentido del humor.

Fotos: El País.com, Revista Dinners

miércoles, 14 de octubre de 2009

El Gabo y Fidel, eternos amigos


El Gabo, como le dicen los mexicanos, es noticia otra vez.

En el Palacio de Bellas Artes exponen su vida en una bella muestra fotográfica, en el mundo hispano circula la biografía de Gerard Martin y en Aracataca, la tierra del nobel, se abrirá su casa museo.


S
incensura se une a estos homenajes reproduciendo un artículo escrito por su eterno amigo, Fidel Castro.



La novela de sus recuerdos- Fidel Castro Ruz-

Gabo y yo estábamos en la ciudad de Bogotá el triste día 9 de abril de 1948 en que mataron a Gaitán. Teníamos la misma edad: 21 años; fuimos testigos de los mismos acontecimientos, ambos estudiábamos la misma carrera: Derecho.Eso al menos creíamos los dos.

Ninguno tenía noticias del otro. No nos conocía nadie, ni siquiera nosotros mismos.

Casi medio siglo después, Gabo y yo conversábamos, en vísperas de un viaje a Birán, el lugar de Oriente, en Cuba, donde nací la madrugada del 13 de agosto de 1926.
El encuentro tenía la impronta de las ocasiones íntimas, familiares, donde suelen imponerse el recuento y las efusivas evocaciones, en un ambiente que compartíamos con un grupo de amigos del Gabo y algunos compañeros dirigentes de la Revolución.

Aquella noche de nuestro diálogo, repasaba las imágenes grabadas en la memoria: ¡Mataron a Gaitán!, repetían los gritos del 9 de abril en Bogotá, adonde habíamos viajado un grupo de jóvenes cubanos para organizar un congreso latinoamericano de estudiantes.

Mientras permanecía perplejo y detenido, el pueblo arrastraba al asesino por las calles, una multitud incendiaba comercios, oficinas, cines y edificios de inquilinato. Algunos llevaban de uno a otro lado pianos y armarios en andas.

Alguien rompía espejos. Otros la emprendían contra los pasquines y las marquesinas. Los de más allá vociferaban su frustración y su dolor desde las bocacalles, las terrazas floridas o las paredes humeantes.

Un hombre se desahogaba dándole golpes a una máquina de escribir, y para ahorrarle el esfuerzo descomunal e insólito, la lancé hacia arriba y voló en pedazos al caer contra el piso de cemento.

Mientras hablaba, Gabo escuchaba y probablemente confirmaba aquella certeza suya de que en América Latina y el Caribe, los escritores han tenido que inventar muy poco, porque la realidad supera cualquier historia imaginada, y tal vez su problema ha sido el de hacer creíble su realidad.

El caso es que, casi concluido el relato, supe que Gabo también estaba allí y percibí reveladora la coincidencia, quizás habíamos recorrido las mismas calles y vivido los sobresaltos, asombros e ímpetus que me llevaron a ser uno más en aquel río súbitamente desbordado de los cerros.
Disparé la pregunta con la curiosidad empedernida de siempre. “Y tú, ¿qué hacías durante el Bogotazo?”, y él, imperturbable, atrincherado en su imaginación sorprendente, vivaz, díscola y excepcional, respondió rotundo, sonriente, e ingenioso desde la naturalidad de sus metáforas:

“Fidel, yo era aquel hombre de la máquina de escribir”.

A Gabo lo conozco desde siempre, y la primera vez pudo ser en cualquiera de esos instantes o territorios de la frondosa geografía poética garciamarquiana. Como él mismo confesó, lleva sobre su conciencia el haberme iniciado y mantenerme al día en “la adicción de los best-sellers de consumo rápido, como método de purificación contra los documentos oficiales”.

A lo que habría que agregar su responsabilidad al convencerme no solo de que en mi próxima reencarnación querría ser escritor, sino que además querría serlo como Gabriel García Márquez, con ese obstinado y persistente detallismo en que apoya como en una piedra filosofal, toda la credibilidad de sus deslumbrantes exageraciones.

En una oportunidad llegó a aseverar que me había tomado dieciocho bolas de helado, lo cual, como es de suponer, protesté con la mayor energía posible. Recordé después en el texto preliminar de Del amor y otros demonios que un hombre se paseaba en su caballo de once meses y sugerí al autor:

“Mira, Gabo, añádele dos o tres años más a ese caballo, porque uno de once meses es un potrico”.
Después, al leer la novela impresa, uno recuerda a Abrenuncio Sa Pereira Cao, a quien Gabo reconoce como el médico más notable y controvertido de la ciudad de Cartagena de Indias, en los tiempos de la narración.

En la novela, el hombre llora sentado en una piedra del camino junto a su caballo que en octubre cumple cien años y en una bajada se le reventó el corazón.

Gabo, como era de esperarse, convirtió la edad del animal en una prodigiosa circunstancia, en un suceso increíble de inobjetable veracidad.

Su literatura es la prueba fehaciente de su sensibilidad y adhesión irrenunciable a los orígenes, de su inspiración latinoamericana y lealtad a la verdad, de su pensamiento progresista.

Comparto con él una teoría escandalosa, probablemente sacrílega para academias y doctores en letras, sobre la relatividad de las palabras del idioma, y lo hago con la misma intensidad con que siento fascinación por los diccionarios, sobre todo aquel que me obsequiara cuando cumplí 70 años, y es una verdadera joya porque a la definición de las palabras, añade frases célebres de la literatura hispanoamericana, ejemplos de buen uso del vocabulario.

También, como hombre público obligado a escribir discursos y narrar hechos, coincido con el ilustre escritor en el deleite por la búsqueda de la palabra exacta, una especie de obsesión compartida e inagotable hasta que la frase nos queda a gusto, fiel al sentimiento o la idea que deseamos expresar y en la fe de que siempre puede mejorarse.

Lo admiro sobre todo cuando, al no existir esa palabra exacta, tranquilamente la inventa. ¡Cómo envidio esa licencia suya!

Ahora aparece Gabo por Gabo con la publicación de su autobiografía, es decir, la novela de sus recuerdos, una obra que imagino de nostalgia por el trueno de las cuatro de la tarde, que era el instante de relámpago y magia que su madre Luisa Santiaga Márquez Iguarán echaba de menos lejos de Aracataca, la aldea sin empedrar, de torrenciales aguaceros eternos, hábitos de alquimia y telégrafo y amores turbulentos y sensacionales que poblarían Macondo, el pequeño pueblo de las páginas de cien años solitarios con todo el polvo y el hechizo de Aracataca.


De Gabo siempre me han llegado cuartillas aún en preparación, por el gesto generoso y de sencillez con que siempre me envía, al igual que a otros a quienes mucho aprecia, los borradores de sus libros, como prueba de nuestra vieja y entrañable amistad.

Esta vez hace una entrega de sí mismo con sinceridad, candor y vehemencia, que le develan como lo que es, un hombre con bondad de niño y talento cósmico, un hombre de mañana, al que agradecemos haber vivido esa vida para contarla.
Encontrado en: Revista Cambio. 2002
Fotos: El Espectador, Revista Cambio y Semana